CALENDARIO LITÚRGICO PASTORAL AÑO 2015

 

 

El Año Litúrgico (o también conocido como Calendario Litúrgico) es un ciclo basado en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. Es decir, es el desarrollo de los misterios de la vida, muerte y resurección de Jesús. Al repetirse cada año, nos ayuda a estar en unión con Él y a crecer en nuestra fe. En este ciclo también honramos a María, nuestra madre, y a todos los santos. La celebración de los santos que nos propone al Iglesia, nos permite vivir y no solo recordar, sino volver a pasar por el corazón, la historia de Salvación, y lo vamos haciendo a través de las fiestas y celebraciones, que actualizamos permanentemente.

El Año Litúrgico se divide en cinco tiempos litúrgicos principales, que no coiciden con el año civil. Es un camino de Fe. Ya que no podemos abarcar el misterio de Jesús, la liturgia nos ayuda de manera pedagógica, progresiva, sitemática, para que a lo largo de todo un año, vayamos reflexionando distintos aspectos del misterio de Jesús, que nunca lo vamos a poder agotar. Pero no es solo una comprensión intelectual, sino para ir viviendo el Misterio de Cristo.

El Año Litúrgico, comienza en Adviento, por lo que, al armar la Corona de Adviento, debiéramos desearnos "Feliz Año Nuevo"!!

Dentro del Año Litúrgico, celebramos cada domingo “El día del Señor”, que es "fiesta primordial" y "el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico".

El Año litúrgico es el “camino a través del cual la Iglesia hace memoria del misterio pascual de Cristo y lo revive” (Juan Pablo II).

Un autor dice: "El Año Litúrgico no es una idea, sino una persona: es Cristo, y es un Misterio que actúa en el tiempo y se celebra por la Iglesia".

Es importante tener en cuenta que lo que podamos aprender nos ayude a vivir nuestra Fe y no quedarnos en el plano del conocimiento.

El Año Litúrgico tiene dos funciones o finalidades


a) Enseñarnos los varios misterios de Cristo: Navidad, Epifanía, Muerte, Resurrección, Ascensión, etc.

b) Otorgarnos la gracia especifica de ese misterio que vivimos:

- La gracia de la esperanza cristiana y la conversión del corazón para el Adviento

- La gracia del gozo íntimo de la salvación en la Navidad

- La gracia de la penitencia y la conversión en la Cuaresma

- El triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte en la Pascua

- El coraje y la valentía el día de Pentecostés para salir a evangelizar

- La gracia de la esperanza serena, de la honestidad en la vida de cada día y la donación al prójimo en el Tiempo Ordinario, etc.


Ciclos del Año Litúrgico

El año Litúrgico se divide en tres ciclos: A, B y C. Estos ciclos permiten a quienes asisten a la Misa todos los domingos, tengan contacto con la mayor cantidad posible de las lecturas de la Biblia. De este modo, quien participe de la misa dominical, en tres años ha escuchado leer casi todo el Nuevo Testamento y las partes más importantes del Antiguo.

Los días de la semana llevan un ritmo propio y distinto: se divide en dos años, par e impar, para un mayor uso de textos bíblicos.

         Podemos decir en verdad que cada día, cada semana, cada mes vienen santificados con las celebraciones del Año Litúrgico. De esta manera los días y meses de un cristiano no pueden ser tristes, monótonos, como si no pasara nada. Al contrario, cada día pasa la corriente de agua viva que mana del costado abierto del Salvador. Quien se acerca y bebe, recibe la salvación y la vida divina, y la alegría y el júbilo de la verdadera liberación interior.


¿Cuáles son los tiempos litúrgicos?


1- Adviento (color morado) – Tiempo para prepararnos para la fiesta de Navidad.
2- Navidad (color blanco) – Tiempo para celebrar el nacimiento de Jesús y prepararnos para su segunda venida. Profundizamos su Nacimiento.


En la Octava de Navidad: prolongamos la Navidad por Ocho (8) días, el Nacimiento de Jesús. Allí podríamos preguntarnos: Cuál es el pesebre en donde Jesús quiere nacer?

3- Tiempo Ordinario (color verde) – Tiempo para celebrar nuestra fe en la vida diaria en relación con Jesucristo.

4- Cuaresma (color morado) – Tiempo para prepararnos para el Triduo Pascual y el tiempo de Pascua. Profundizamos su Pasión, Muerte y Resurrección, lo que nos ayuda a en nuestra Fe, lo que vivió Jesús.

- Triduo Pascual (colores rojo y blanco) – Tiempo para meditar en la pasión de Jesús y en victoria sobre la muerte – este tiempo está entre el 4 y 5; son los tres días con sus vísperas que preceden e incluyen al domingo de Pascua.


5- Pascua (color blanco) – Tiempo para celebrar la gloriosa Resurrección de Jesús.
   
La propuesta es que el Año  Litúrgico sea vivido en la presencia de Dios, en cada uno de los tiempos litúrgicos!!!!


¿Cuál es el significado de los colores litúrgicos?
Nuestra Iglesia utiliza actualmente diferentes colores para cada uno de los tiempos y celebraciones litúrgicas, pero no siempre ha sido así. El Papa Inocencio II (1130 – 1143), a principios del siglo XIII, fue el que le “añadió significado simbólico” a esta práctica existente pero que en aquel entonces no tenía ningún “sentido propio”. Finalmente, el Papa Pío V (1566 – 1572), le otorga “un uso temporal específico”, formalizando el uso de los siguientes colores:

Blanco – “para el tiempo de Pascua y Navidad, para las fiestas del Señor, de María, de los ángeles y de los santos no mártires”, también para la impartición del sacramento del Bautismo, Comunión, Matrimonio y el Orden Sacerdotal. . Simboliza “luz, lo divino, gozo, pureza, gloria, gracia”.

Rojo – “para el Domingo de Palmas, las fiestas del Espíritu Santo, de los apóstoles (excepto la de San Juan el 27 de diciembre),… de los mártires y evangelistas”, Viernes Santo, y la fiesta de la Santa Cruz. Simboliza “martirio, amor”.

Verde – “para el tiempo ordinario o durante el año (períodos después de la Epifanía y de Pentecostés)”. Simboliza “esperanza”.

Morado– “para la Cuaresma, el Adviento, días penitenciales y día de los fieles difuntos”, exequias, para el sacramento de la Penitencia y la Unción de los Enfermos. Simboliza “penitencia”.
 
Rosa– “para algunos domingos (Gaudete – tercero del Adviento; Laetare – cuarto de Cuaresma) y algunas fiestas especiales de la Virgen María.”
 
Otros colores que se pueden llegar a utilizar son el dorado, “que sustituye a los demás, [a] excepción del violeta”, aunque lo más común es que se utilice en lugar del blanco; y el color azul “que se utilizó como color litúrgico en la Epifanía de los siglos XII y XIII” y que en 1864, “la Santa Sede le concedió a las iglesias de España el privilegio de usarlo en la Fiesta de la Inmaculada Concepción”.
El uso de estos colores es una ayuda visual magnífica que nos invita a entrar al misterio que se está celebrando. Nosotros también podemos utilizar estos colores en la casa para ayudar a nuestros hijos a “vivir” nuestra fe en familia.





Asistir a Misa en domingo es ciertamente un deber, pero, ¡qué diferente sería si entendiéramos y recordáramos que cada domingo celebramos la Pascua del Señor! Ojalá sea el amor y la gratitud lo que nos mueva a asistir a Misa y no el sentirnos “obligados” a cumplir con nuestro deber.

En proceso.